Anciano muere soplando la vela de su cumpleaños ciento veinte

José Rugoso, venerable anciano, murió justo en el momento en que sus familiares, reunidos en torno a la torta, cantaban el cumpleaños feliz. Así lo informó una de sus bisnietas de setenta y tres años, Carmen Rugoso, notablemente consternada por el trágico desenlace de la fiesta familiar.

“Todo iba normal con mi bisabuelo –dijo la señora Carmen temblando por el párkinson- pero a algunos de los tataratataratataranietos se les ocurrió colocarle una de esas velas que nunca se apagan, entonces mi bisabuelo empezó a soplar y soplar hasta que se le acabó el aire y se desmayó”, explicó la señora Carmen, para después preguntarle al entrevistador, producto del Alzheimer: “¿Dónde estoy?”.

Uno de los tataratataratataranietos al ser consultado exclamó: “No fuimos nosotros, nosotros no pusimos la vela. Nosotros habíamos puesto era un porro en vez de la vela, y le dimos la torta a la tataratataratatarabuela. Tuvo que ser ella”.

Silvina de Rugoso, venerable anciana de ciento quince años, y esposa del difunto durante cien, explicó el suceso de la vela. “Y es que José pensaba que se me iba a escapar, pero no mijitico, a mi no se me olvida lo que me hizo allá en 1921, por eso le puse la vela, pa´ cobrármelas y que se quedase ahí tieso”, relató la anciana con una sonrisa de oreja a oreja, lo que produjo que se le cayera la dentadura.

por Gocho Zam

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