Obituarios: Jesucristo

El grupo de fieles apóstoles, exceptuando a Judas claro, tiene la lamentable labor de informar a la ferviente comunidad cristiana que nos sigue, el trágico fallecimiento de nuestro salvador, el rey de los judíos, el príncipe del reino de Dios, el alquimista de Judea, Jesucristo.

Nacido en el año cero en la ciud… Bueno, año cero contando desde él, pero año cuatro mil y algo de la historia, año diez mil del Homo Sapiens, cuatro mil cuatrocientos setenta millones de la tierra y trece mil setecientos millones del universo… Bueno, en cualquier caso, nació, porque de otra forma sería difícil anunciar su muerte. Aunque bueno, hay cada caso.

Tras aprender el difícil arte de convertir el agua en vino en la carpintería de su padre (carpinterías que vendrían siendo como los talleres mecánicos de hoy, donde convierten el aceite de motor en cerveza) partió un día a llevar felicidad por toda Palestina, camino en el cual nos encontramos y continuamos siempre a su lado.

Nunca olvidaremos aquellas grandes cenas junto al río donde multiplicaba los peces, y en los que convertía el riachuelo en todo un torrente de ambrosía al mejor estilo de un bacanal griego, lugar donde conoció a su fiel compañera, amante, contadora, estilista y representante, María Magdalena.

Será difícil para algunos aceptar la trágica información que estamos tristemente difundiendo, pero debemos aclarar que todas las historias que se levantaron en torno a su muerte y resurrección, no fueron del todo fidedignas, es más, la verdad la declararemos a través de su epitafio, el cual dirá:

“La primera vez no estaba muerto, estaba de parranda”.

por Gocho Zam

Compartir
Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn