Paro laboral por escasez de café

caféIndignados y somnolientos, miles de trabajadores venezolanos se lanzaron a las calles –algunos no se lanzaron, se cayeron- en protesta a la escasez de café que afecta gravemente al país, y sobre todo, a la forma en que esta escasez afecta el modus vivendi del trabajador venezolano.

“¿Qué hora es?”, fueron las primeras palabras de uno de los trabajadores participantes de la protesta cívica. “Es que ustedes entenderán, yo durante el guía no me guio por el reloj sino por las tazas de café que me he tomado, y como no he tomado hoy, me siento desconcertado. Si ya son las once debería haberme tomado al menos dos termos de café”.

Mientras la protesta continuaba, los protestantes fueron poco a poco disminuyendo el ritmo, y desorientados, comenzaron a caminar como zombis en distintas direcciones, mientras en voz baja exclamaban de forma casi inaudible: ¡Necesito café!

Todos los protestantes pararon su marcha al unísono, cuando a lo lejos, un hombre con un carrito y varios termos apareció. La felicidad se hizo entonces notoria en el rostro de los marchantes, hasta que el hombre del carrito y los termos exclamó en voz alta y clara: ¡Tééééé! ¡Téééé! Lleve su tecito bien calentito. Provocando de este modo el somnoliento llanto colectivo de la concentración.

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