Hombre vende sus recuerdos al mejor postor

Vende RecuerdosAl levantarse esta mañana y ver la desagradable imagen que se reflejaba en el espejo, Ovidio Marx, ejemplar ciudadano de Maconlandia, decidió que era el momento de vender todos y cada uno de sus recuerdos al mejor postor, pues realmente, estaba cansado de su vida.

“¡Malos o buenos, tristes o alegres, aburridos o excitantes, llévenselos todos!”, escribió Ovidio en un letrero sobre su pequeña mesita al lado del camino. “Acepto como medio de pago prendas de oro y plata, diamantes, chuletas ahumadas, y buenos chistes que hagan reír más de una vez”, exclamaba Ovidio a la muchedumbre que se amontonaba ante su puesto.

Las ventas fueron abrumadoras. Un hombre compró un recuerdo en que Ovidio recibía un reconocimiento por logros académicos, otro, por su parte, compró el recuerdo de Ovidio marcando un gol en el minuto 91 para ganar el partido, incluso una mujer compró un recuerdo de Ovidio teniendo sexo con la mujer más deseada de la ciudad -que no sabemos si es un recuerdo o un sueño, pero ella lo compró-.

Sin embargo, terminada la venta, cuando Ovidio recogía ya su puesto de recuerdos, muchos de los compradores se acercaron molestos a reclamarle por la mercancía. Todos parecían entablar el mismo argumento para sus reclamos: “No es lo que yo esperaba” –decían ellos-. Ovidio, con una leve sonrisa sarcástica les respondía, “¡Exacto!”.

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