Soneto a la menstruación

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Todo el día pasé asustado
como aguardando una sentencia,
pues mi mujer se ha retrasado
porque lo hicimos sin prudencia.

Es como sentirse atrapado
entre dos paredes sin clemencia.
Pensar que un niño se ha gestado
te lleva casi a la demencia.

Pero hay un grito que es sagrado
y tan gigante como una mansión.
Te hace sentir liberado,

y te hace sentir satisfacción.
Es el grito de que no se ha engendrado:
“¡Le ha llegado la menstruación!”.

por Gocho Zam

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