Adán y Eva expulsan a Dios del jardín del Edén

Anonadado, confundido y desorientado quedó el altísimo, omnipresente y todopoderoso Dios; esto, producto de que, tras abrir la puerta del baño donde se encontraba por dolores estomacales, encontrase que lo habían deportado fuera del paraiso.

“Aún no logro entenderlo, yo no he hecho nada malo”, dijo Dios entre sollozos mientras nostálgico y desde lejos miraba el Jardín. “Yo me comí unas cuantas manzanas y estaban como malas porque me dieron mucho dolor de estómago, así que fui un momento al baño, pero cuando salí, el baño, y por ende yo, ya estábamos fuera del jardín”, relató Dios mientras rompía en llanto.

Irradiando orgullo, Adán y Eva se acercaron a nuestro corresponsal para confesar que ellos planificaron todo para sacar a Dios del paraiso. “Sí, fuimos nosotros -exclamó sonriendo Eva-; le pusimos laxante en la manzana, y cuando se metió al baño que era uno de esos portátiles, pues sacamos el baño fuera del paraiso. Pero no es nuestra culpa, Él se lo buscó. Todo el tiempo dando órdenes: Que no te comas esto, que no pienses en eso, que te pares firme o te mando una plaga ¡No lo aguantamos más! Lo deportamos por los siglos de los siglos, ¡Amén!”; exclamaron al unísono mientras en sus manos sostenían una botella de laxante.

Tal es la alegría de los nuevos monarcas del Jardín del Edén que, con pompa y fanfarria, organizaron una fiesta a la cual fue invitado nuestro corresponsal; por ende, puede dar testimonio de que en ella se sirvió: Pie de manzana, Puré de manzana, jugo de manzana, manzanas al horno, manzanas acarameladas; y como plato fuerte de la noche, serpiente a la manzana. Todos los invitados degustaron felices los manjares, no obstante, para evitar que a la fiesta entrasen algunos personajes indeseados, sobre la entrada al Jardín reposaba un letrero que decía: “No se permite la entrada a dioses”.

por Goucho Zam

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