Maduro está triste porque Trump no lo deja ser un capitalista salvaje

 

Nicolás Maduro, el gordo ese de bigote al que todos le tienen que hacer caso en Venezuela -excepto Diosdado Cabello-, aseguró sentirse muy consternado por el hecho de que, con las sanciones impuestas por el gobierno del hombre de los injertos de cabellos rubios, él y sus amigos socialistas ya no podrán jugar al capitalismo salvaje con las finanzas del país.

“¡Es una tristeza! Tan bien que se nos da eso de hipotecar el futuro del país, y ahora no nos van a dejar que lo hagamos en Wall Street“, aseguró Maduro para luego exclamar: “¡Oh! ¿Y ahora, quién podrá defenderme?”.

Tras escuchar el llamado de auxilio de Maduro, aparecieron Vladimir Putin y Xi Jinping asegurando que no hay nada que temer, ellos seguirán felizmente comprando esos bonos de deuda del Estado venezolano porque están “baraticos y jugositos”.

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