Soneto a la menstruación

Todo el día pasé asustado como aguardando una sentencia, pues mi mujer se ha retrasado porque lo hicimos sin prudencia. Es como sentirse atrapado entre dos paredes sin clemencia. Pensar que un niño se ha gestado te lleva casi a la demencia. Pero hay un grito que es sagrado y tan gigante como una mansión.…

Soneto al culo

Te lo digo sin disimulo aunque te dé un poco de asco: cuando a veces me pica el culo presuroso yo me lo rasco. Y no me digan que estimulo unas prácticas que dan asco, pues sólo pasa cuando calculo de mal forma la salsa tabasco. Así que alcen todos la mano y eleven un…

Soneto al zapato nuevo

Relucientes en la vitrina como pidiendo compañero, y un descuento que me anima a comprarme los de cuero. El dinero pongo encima. Pagar yo debo primero. Y mi novia que me grita: ¡Ten cuidado compañero! Resonando quedó el grito en el ambiente como sentencia pues al ponerme el zapato nuevo sentí en los pies una…

Soneto al moco

No importa si está en París oliendo un extraño ungüento, donde sea que haya una nariz habrá un moco bien verde adentro. Y ya sé que no es un cuento que cuando nadie te vigila un gran moco suculento va de tu nariz a tu barriga. Asi que no vengan con el cuento que es…

Soneto a la escalera mecánica

Cansado hasta más no poder de caminar por tienda y tienda. Todas las sillas a mi me tientan. Caminar tanto es un padecer. Pero a lo lejos veo aparecer entre el gentío de las tiendas unas escaleras suculentas que mecánicas son al parecer. Caminar entonces más no debo caminar ya no es mi padecer. Sobre…

Soneto al despertador

No acaba de salir el sol, el cuarto completamente oscuro, y cual pellizco en el pezón el despertador retumba duro. Pero qué triste desazón despertarse con apuro. ¡Es que ni ponerme el calzón! Despertarme debo ajuro. Y no me vengan con la razón de que es por disciplina; levantarme es un bajón, levantarme me extermina.…

Soneto al gol errado

Llegaba el final del juego, era el tiempo de reposición; empatado estaba el duelo y con el arco a disposición. ¡Qué triste lo que vino luego! ¡Qué triste la definición! El arquero por el suelo y al balón le pegan sin contemplación. En las tribunas el balón paró. En las tribunas acabó su ruta. Con…